Capítulo VI : “Cena Lluviosa”
La vista del lugar era simplemente fascinante, en medio de aquella montaña con la ciudad iluminada frente a nosotros, el ruido de algunos búhos y el cielo lleno de estrellas, me sentía realmente confortable en el ambiente perfecto.
La comida estaba sabrosa y mi compañero lucía radiante. El restaurante se encontraba casi vacío, únicamente nos acompañaban los meseros y el chef pues Rain (dueño del mismo), había dado la orden de reservarlo para nosotros.
Finalizado el plato fuerte, se aproximó el chef para preguntar si la comida había sido de nuestro agrado y para dejarnos el postre: una suculenta mezcla de fresas, arándanos, kiwis y helado sobre una pasta suave cubierta de chantilly.
Los postres siempre han sido mi debilidad. Comencé a saborear el manjar mientras la mirada de Rain se cruzaba con la mía y una pícara sonrisa se desprendía de sus labios. Correspondí la sonrisa y continuamos comiendo.
-¿Te gusta el postre? – me preguntó.
-Me encanta- respondí.
-Eso es bueno, falta la mejor parte…- murmuró mientras su lengua humedecía sus labios y luego se los mordía.
“Ya lo creo” pensé.
-Genial… -respondí mientras levantaba mi ceja en señal de complicidad.
Pasaron algunos minutos cuando de repente sentí su pierna rozar las mías. No más indicios, comenzaba el juego de la seducción…
Tomé la servilleta y me limpié los labios de manera muy insinuante, una vez más sentí su pierna, esta vez la sujeté suavemente por unos segundos…
-Gracias, realmente estuvo sabroso, adoro las frutas- rompí el silencio para indicar que había finalizado el postre y que esperaba “la mejor parte”…
-Con todo gusto, me alegra que te pareciera sabroso.
En ese momento Rain, se levantó de su asiento, me miró fijamente a los ojos y se desplazó hasta donde yo estaba. Se sentó a mi lado y continuó…
-Ésta ha sido una noche casi perfecta- susurró a mi oído.
Me volteé de lado y a escasos cinco centímetros de su rostro le respondí:
-Casi…
Mientras nos mirábamos sentí su mano desplazarse por mi muslo bajo mi vestido, hasta llegar al lugar del placer. Ahí se detuvo esperando mi reacción.
Me acerqué hasta alcanzar su oreja. Respiré profundo y sentí cómo él se estremeció.
-Casi… -Volví a susurrarle.
Lentamente volví a mi postura con una sonrisa mientras jugueteaba con la copa de vino que tenía al frente.
Rain sacudió suavemente su cabeza y su mano sobre mi muslo, retrocedió delicadamente. Tomó la copa de vino y la derramó intencionalmente sobre mi vestido.
Al frío del líquido mi cuerpo se sobresaltó levemente...
-Permíteme, yo lo limpiaré- exclamó.
Se levantó, miró hacia dentro del restaurante e hizo una seña y apagaron las luces. Nos iluminaban únicamente las velas sobre la mesa y las estrellas en el firmamento.
Empujó un poco el asiento, tomó una servilleta y fingió que limpiaba mi vestido de la cintura hacia abajo. Entonces se detuvo, me sonrió y dijo:
-Creo que esto no funciona.
Seguidamente se ubicó de rodillas frente a mí, me levantó nuevamente el vestido y con su lengua comenzó a limpiar el vino sobre mis piernas. Fue subiendo, y subiendo… llegó a mi “punto” e hizo estragos…
Disfrutaba cada segundo, su lengua era una maravilla; al cabo de unos minutos de “entretenimiento “ Rain se levantó, me tomó de las manos y me levantó también.
Me terminó de sacar el vestido y exclamó:
-Me estorba y debo continuar...
Me rodeó con sus manos, se puso tras de mí y besando mi cuello murmuró:
-¿Lista para el resto del postre?
-Lista…
A penas si pude terminar de responder cuando la “lluvia” se convirtió en “tormenta”. Rain me volteó hacia donde él y me besó apasionadamente, me quitó la ropa interior y sujetándome a su cuerpo me sentó en el piso.
Se despojó de su camisa, la tendió para recostarme sobre ella, luego el pantalón y listo… No llevaba ropa interior.
Caricias en el lugar “exacto”, su lengua sobre mis pechos, mi abdomen y mi entrepierna. Mágicos minutos de jugueteo mientras yo correspondía cada movimiento, hasta que osadamente me puse de rodillas, lo sujeté de los hombros y lo recosté.
Jugué con mi lengua y sus labios. Un mordisco por aquí y otro por allá. Me senté encima de sus muy bien definidas “tabletas de chocolate” y él, ansioso por llegar al clímax me sujetó, me “acomodó” y penetró mi cuerpo…
El placer se apoderó de aquel lugar, gemidos, orgasmo tras orgasmo y todos nuestros deseos hechos realidad…
Fue una velada inolvidable; no podía esperar menos de semejante hombre. Honestamente lo disfruté. Me debo leer como una zorra, pero no lo soy. Soy una mujer que aprovecha las oportunidades que la vida le presenta para dejar salir sus deseos pervertidos. No conozco la palabra “reprimida”, no desde que tomè el curso de mi vida.
Dicen que recordar es volver a vivir, ya lo creo! Mis bragas están húmedas con esta pequeña reseña de esa salvaje velada. Aún puedo sentir los labios de Rain recorriendo mi piel, puedo olerlo y saborearlo…
No! No estoy encantada, ni mucho menos “atraída” por ese sujeto, pero dejando a un lado mi odio, reconozco el buen sexo cuando lo vivo y ese por mucho ha sido de los mejores. Lo más increíble es que no lo planeé, no lo torturé y aún así me gustó.
Bueno, creo que por un momento me dejé llevar. He tenido un par de días de lo más pesados.
El almuerzo con mi padre, el presidente y Jaejoong fue una asquerosidad. Mi estúpido padre comportándose como si yo realmente le interesara y el muy imbécil de Jae se lucía como la santa paloma casta que NO ES. Me enferma ese tipo! De sólo recordar lo que le hizo a Mel, me hierve la sangre.
Yo por mi parte y con el presidente enfrente, me comporté como la D’Altonne que soy y dejé en alto la perfecta educación que recibí.
Fue una función digna del Oscar. Cómo ya lo había mencionado mi padre, la ceremonia de compromiso se realizará en Korea la primera bajo las tradiciones de acá, y la segunda en Italia, en la misma semana.
Dos horas nos tomó el bendito almuerzo. Mi padre me dejó cerca del lugar acordado con Kikis, no sin antes advertirme o más bien amenazarme para que no salga con algo estúpido que cancele lo que ha llamado “el negocio de su vida”.
Hice algunas compras, pues me habían dado la tarde libre. Luego me senté y esperé a Kikis quién llego puntual, como siempre. Se veía hermosa.
Nos saludamos como de costumbre y comenzamos a platicar. Me comentó que su departamento había sufrido una baja y que estaban en alerta ante cualquier fuga de información, en especial sobre la Estrategia Nacional Contra el Crimen Organizado. Sabíamos que mi padre andaba en negocios oscuros con el Presidente Choi y Kikis suponía que tenía que ver con la baja. Estuve de acuerdo, me llevó algunas fotos del sujeto y luego cambiamos de tema para organizar la fiesta de Mel.
Fue una tarde agradable, al despedirnos le recordé la junta del día siguiente con el resto de las chicas, y partí a casa para cambiarme y salir a “trabajar” por la noche.
Ahora que lo analizo pude terminar mi día mejor de lo que esperaba pues aunque en la mañana el encuentro con mi padre me había “aturdido”, el cierre del negocio con la mafia Rusia en la noche-madrugada salió excelente.
Por otro lado ayer en el trabajo de día, tuve que lidiar con el presidente y sus “atenciones” ahora que como el dice “somos familia” se comporta más cercano que de costumbre, no lo soporto.
La junta con las chicas en la noche resultó bien, sin embargo no pude hablar con Mel sobre Jaejoong así que me quedé de ver con ella por aparte, nos juntaremos a almorzar mañana.
Entre otros temas, les conté mi ocasional encuentro con Bi Rain y desaté la locura pues todas quieren que sea nuestra próxima víctima. Por supuesto que acepté sin saber lo que ocurriría hoy por la mañana.
Sí, hoy por la mañana supuse que podría hacer mi rutina diaria de ejercicio, salí como de costumbre a correr y pasé por la cafetería. Todo transcurría normal hasta que me encontré en mi asiento con Rain. Esperaba por mí…
Me sorprendió verlo. Me saludó y me preguntó como seguía del golpe. En resumen mi rutina de ejercicio terminó con una caminata hasta mi casa en compañía de Rain. Durante el recorrido platicamos sobre cosas sencillas de la vida y me confesó que se sintió algo “rechazado” porque no lo llamé, ja! Que imbécil! Cree que tiene el mundo a sus pies. Y como no lo llamé se decidió a buscarme para saber cómo seguía de mi rodilla.
Al llegar a casa, me pidió mi número celular y me invitó a cenar. Lo pensé un par de minutos, pero recordé la petición de las chicas así que accedí.
Continuará….

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